18.5.10


Vértigo. Eso es justo lo que sientía. Un vértigo horrible de mirar hacia abajo y ver un vacío inmenso, amenazante, y al mismo tiempo tentador. Un paso me separaba de ese viaje a la despedida, avanzar un pie, y luego el otro, simple. Dicen que, cuando estás a punto de morir, pasa tu vida por delante de tus ojos, como una película muy muy rápida. Y es cierto. Y, entonces, una imagen de mi película se congeló. Eras , con esos ojos con los que me gusta que me mires, ahí, plantado delante de mí, de pie en mitad de la nada. , tan guapo como siempre, sonriéndome. Y luego vinieron esas tardes, esos besos, esos abrazos, y cada segundo a tu lado. Y, justo entonces, salté.

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