Te amo. Es así, es simple, es fácil. Eres mi novio, mi mejor amigo, la persona que me hace reir con cualquier cosa, o la que me hace estremecerme con el más mínimo roce. Podría dedicarte mil entradas, o mil canciones de amor, pero prefiero escribirte esto de mi puño y letra, o más bien, de mis manos y teclado, para intentar hacerlo un poco más especial, como tú.
Jamás pensé que pudiera sentir esto por nadie, ni imaginé que iba a enamorarme de esta forma de ti. Eres mi primer pensamiento por las mañanas, y el último antes de acostarme y, a veces, te cuelas en mis sueños y me haces no poder dejar de pensar en ti. Te has convertido en algo imprescindible, desde aquel cuatro de marzo, que hoy me parece lejano, en el que comprendí que mis labios han sido hechos únicamente para que los beses tú, y que mi piel sólo cobra vida cuando tus dulces manos la tocan.
Podría describir los millones de momentos increíbles que pasamos juntos, pero prefiero que se queden entre tú y yo, de puertas para adentro, y algunos incluso dentro de tus sábanas. Eres mi vida, mi amor, mi niño, mi todo. Y me siento ilusa planeando un futuro contigo, con nuestro ático de New York, con su cristalera, y nuestro Thor, que no me dará miedo si estoy en tus brazos, y cada vez lo veo más nítido, y la idea de pasar el resto de mis días junto a ti en lugar de aterrarme, me atrae cada día más.
Sólo me queda añadir que nunca cambiará esto que siento por ti, que nada ni nadie será capaz de romperlo, porque esto es para siempre, lo sabes, y aunque a veces haya roces, ya sabes lo que dicen, que el roce hace el cariño.
Y por último:
Estoy total y absolutamente enamorada de José Montilla Durán.
Por si no te había quedado claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario