6.6.10
Cuando el amor deja de ser un juego, y empieza a corroer e invadir cada milímetro de tu sangre, duele. Duele al principio, por el miedo a equivocarnos, pero después, se apodera de ti esa sensación que recorre cada espacio de tu ser, el comúnmente denominado como "gusanillo", y, desde luego, ese es el mejor sentimiento. Es un momento crucial, cuando el amor deja de ser un juguete y principia a convertirse en amor verdadero, del de los cuentos de hadas y las princesas con sapos. Porque, aunque cada día erremos más, el momento en que eres totalmente consciente de que amas a una persona, y que eso no va a cambiar, es algo seguro, inmutable, irreversible. Me queda agradecerte, mi vida, ser la persona con la que quiero pasar el resto de mis días, y demostrarme día a día que no me equivoco al entregarme a ti, te amo.
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