25.4.10

4.O3(L)

Me has enseñado a amar hasta el más ínfimo detalle de ti, a valorar cada milésima de segundo que paso contigo, a echarte de menos con cada despedida y morir de felicidad con cada reencuentro. También, a restar importancia a las peleas, teniendo por seguro que tras cada una de ellas, siempre habrá una reconciliación. Me has enseñado qué se siente al acostarme pensando en ti, soñar contigo, y, por la mañana, acordarme de nuevo de ti. Te has convertido en mi prioridad número uno, en el centro de mi vida, al fin perfecta, en mi principio y en mi final. Me has dado ya casi dos meses de plena perfección y felicidad, y, lo mejor, es que sé que esto no es más que el principio de todo, que aún os queda un mundo entero por delante, para ti y para mí, para ser felices juntos por siempre jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario