Entré en tu corazón, atraída por su enorme tamaño. Al poco tiempo me di cuenta que era sólo una ilusión, como un cuarto
diminuto lleno de espejos. Pero no podía salir entonces, porque cada día se hace más pequeño, y yo más grande, y no hay salida. Y me entra la
claustrofobia, y la presión en el pecho, y, sin quererlo, vuelve a mí tu
recuerdo.
Me gusta (:
ResponderEliminarNUNCA sentirás la claustrofobia en SU corazón... ;)
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